LECTIO DIVINA
SÁBADO 4 DE ABRIL DE 2025
Sábado IV Semana de Cuaresma
Marlon Vaca de Ecuador ✍🏻🇪🇨
0 – Invocación
Precioso Espíritu Santo, ven en este momento de oración. Abre mis oídos para escuchar tu palabra, mi mente para comprenderla y mi corazón para vivirla. Quiero encontrarme contigo y ser transformado por tu verdad. Ven, Señor, te necesito. Amén.
1 – Lectura Evangelio según San Juan 7, 40-53:
Algunas personas de la multitud que escucharon estas palabras decían: “¡De verdad, este hombre es el Profeta!” Otros decían: “¡Es el Mesías!” Sin embargo, otras personas se preguntaban: “¿Pero vendrá el Mesías de Galilea? ¿Acaso no dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y nacerá en Belén, de donde era David?”
De tal manera que la gente no se ponía de acuerdo a causa de Él, y a pesar de que algunos querían arrestar a Jesús, nadie se atrevía a echarle mano.
Los guardias del Templo regresaron al lugar donde estaban los principales sacerdotes y los fariseos, y estos les preguntaron: “¿Por qué no trajeron a ese hombre?”
Los guardias respondieron: “¡Nadie nunca habló como Él!”
Entonces los fariseos dijeron a los guardias: “¿También ustedes han sido engañados? ¿Alguno de los principales sacerdotes o de los fariseos habrá creído en Él? Pero esta gente que no conoce la Ley es maldecida por Dios”.
Pero Nicodemo, que era uno de ellos y que fue al principio donde Jesús, les dijo: “De acuerdo con nuestra Ley, no podemos condenar a un hombre sin escucharlo primero y descubrir lo que ha hecho”.
Ellos le respondieron: “¿Eres por casualidad también de Galilea? Estudia y verás que ningún profeta sale de Galilea”.
Cada uno regresó a su casa.
¿Qué dice el texto?
Este pasaje se sitúa en la Fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén, un momento en el que Jesús estaba predicando en el Templo. Sus palabras causaban reacciones divididas en la multitud: algunos lo reconocían como el Mesías o el Profeta anunciado por Moisés, mientras que otros dudaban porque según su conocimiento, el Mesías debía venir de Belén y no de Galilea.
Los fariseos y sacerdotes querían arrestarlo, pero los guardias, impactados por su enseñanza, no lo hicieron. Nicodemo, un fariseo que antes había visitado a Jesús en secreto, intentó defenderlo apelando a la justicia de la Ley, pero fue ridiculizado por sus compañeros.
Este pasaje resalta la división que provoca Jesús: algunos lo aceptan, otros lo rechazan. Su identidad sigue siendo motivo de debate, pero su palabra tiene una autoridad innegable.
2 – Meditación. ¿Qué me dice a mí el texto?
Hoy en día también hay muchas opiniones sobre Jesús. Algunos lo reconocen como el Salvador, otros lo rechazan o ignoran. Frente a esta división, la pregunta clave es: ¿Quién es Jesús para mí?
Como los guardias del Templo, ¿me dejo impactar por su palabra? Como Nicodemo, ¿defiendo mi fe aunque otros se burlen? O, como los fariseos, ¿cierro mi corazón a la verdad por mis prejuicios?
3 – Oración ¿Qué le respondo yo a Dios?
Señor Jesús, tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. A veces dudo, a veces temo hablar de ti, pero hoy quiero reafirmar mi fe. Ayúdame a reconocerte en mi vida y a no dejarme llevar por las opiniones del mundo. Que mi corazón sea humilde para escucharte y valiente para seguirte. Amén.
4 – Contemplación
Repitamos en nuestro corazón la frase:
“¡Nadie nunca habló como Él!” (Jn 7,46)
Dejemos que esta verdad nos llene de paz y confianza en Jesús.
5 – Acción
Hoy tomemos una decisión concreta: compartir con alguien lo que Jesús ha hecho en nuestra vida. Que nuestra fe no sea silenciosa, sino un testimonio vivo de su amor y verdad.